Qué puerta automática peatonal conviene según tu acceso
Dos puertas automáticas casi idénticas por fuera pueden ser la correcta y la equivocada para el mismo local. Lo que las separa no salta a la vista en una foto ni está en el nombre de la marca: está en si caben en tu vano, si aguantan tu tráfico y si cuidan el clima que tienes adentro.
Por eso elegir bien no empieza por la entrada de cristal que se vio bonita en otro lado, sino por el acceso que tienes enfrente. Con tres datos —el vano, el tráfico y el clima— la decisión de qué puerta automática peatonal poner se vuelve sencilla.

Los tres datos que deciden tu puerta: vano, tráfico y clima
Antes de mirar una sola puerta, mide tu acceso. Estos tres datos ordenan la decisión y descartan medio catálogo por sí solos:
- Vano y muro lateral — el ancho libre que necesitas y cuánto muro tienes a cada lado para que la hoja corra. Es lo que decide si la puerta va corrediza normal o telescópica.
- Tráfico — cuánta gente cruza y cada cuánto. Un acceso de alto flujo pide un operador dimensionado para abrir y cerrar todo el día sin fatigarse.
- Clima interior — si tienes aire acondicionado encendido muchas horas, cuánto lo conservas depende de qué tanto selle la puerta al cerrar.
Con esos tres datos en la mano, cada puerta se arma con dos elecciones: cómo se mueve la hoja y cómo se ve y sella. Vamos una por una.
Primero: cómo se mueve la hoja (corrediza o telescópica)
Esta decisión la manda el vano: el ancho libre que necesitas y cuánto muro tienes a los lados para que la hoja corra. Hay dos formas de resolverlo.
Corrediza normal
Una hoja móvil por lado que corre hacia la pared. Es la de siempre y la que ves en la mayoría de las entradas: aguanta tráfico alto, abre rápido y funciona en cuanto tienes muro suficiente a los costados. Para el acceso típico de una tienda, una oficina o un consultorio, es la que resuelve.

Telescópica
Dos o más hojas por lado que se solapan al abrir. Sirve cuando el vano es ancho pero el muro lateral es corto: al encimarse una sobre otra, dejan más paso libre en menos espacio. Es la salida cuando una corrediza normal no alcanza a despejar el vano.

Después: cómo se ve y cuánto sella (All Glass, Elegant o Hermetic)
Definido el movimiento, eliges la versión. Aquí mandan dos cosas: la cara que quieres darle a tu fachada y cuánto clima —el aire acondicionado, sobre todo— necesitas conservar adentro. Tres acabados cubren casi cualquier local.
All Glass (todo cristal)
Máxima transparencia: hoja de cristal sin perfil a la vista, para que la entrada se sienta abierta y luminosa. Es la de las fachadas comerciales que quieren mostrar el interior —una boutique, un showroom, un lobby— sin una sola línea que estorbe.

Elegant (perfilería estilizada)
El punto medio: perfil visible, pero delgado y limpio. Le da marco y estructura a la puerta sin el aspecto totalmente desnudo del cristal, y suele ser la opción más equilibrada para oficinas y locales que quieren verse cuidados sin llamar de más la atención.

Hermetic (sella el vano)
Cierra sellando contra el marco, no solo juntando las hojas. Eso corta la fuga de aire con la puerta cerrada, así que es la que mejor conserva el clima adentro: ideal para locales con aire acondicionado todo el día, donde cada grado que se escapa lo paga tu recibo. Mismo criterio comercial de vano y tráfico, con mejor sellado.

Mide el vano y el muro que tienes a los lados antes de ver una sola foto. Ese dato decide el movimiento —normal o telescópica— y descarta media lista. La versión —cristal, perfil o hermética— se elige después, por fachada y por cuánto clima quieres cuidar.
Lo que va en todas
Cambie el tipo que cambie, hay cosas que no se negocian en una puerta bien puesta:
- Sensores de seguridad conforme a la EN 16005, el estándar de puertas peatonales automáticas: detectan a la persona y frenan la hoja antes de pegarle.
- Respaldo de batería para que la puerta siga abriendo cuando se va la luz, con apertura de emergencia configurable.
- Mantenimiento al menos una vez al año —lo pide la propia norma—: es lo que mantiene los sensores finos y el motor sano.
La puerta correcta no se elige por marca: se elige por el vano que cruza y el clima que cuida.Criterio de ingeniería ZCK
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una puerta corrediza normal y una telescópica?
La corrediza normal corre una sola hoja por lado hacia la pared, así que necesita muro lateral libre para que la hoja se guarde. La telescópica solapa dos o más hojas por lado y despeja el mismo vano en menos espacio, por eso es la salida cuando el vano es ancho pero el muro a los costados es corto. El vano y el muro lateral deciden cuál va.
¿Cuál conviene para un local con aire acondicionado todo el día?
La versión Hermetic. Sella contra el marco al cerrar y corta la fuga de aire, así que conserva mejor el clima interior y le baja la carga a tu equipo de aire. Puedes pedir ese sellado tanto en movimiento normal como telescópico.
¿Qué normativa deben cumplir las puertas automáticas peatonales?
La referencia es la EN 16005, el estándar de seguridad de puertas peatonales automáticas: exige sensores que detecten a la persona y frenen la hoja antes de golpearla, apertura de emergencia y mantenimiento al menos una vez al año.
¿De qué depende el precio de una puerta automática peatonal?
Del vano, del tráfico que va a mover y del nivel de sellado de la versión que elijas. Por eso se dimensiona contra tu acceso real y se cotiza: no hay un precio de lista único que aplique igual a cualquier entrada.
Cómo lo resolvemos
Levantamos tu acceso —vano, muro lateral, tráfico real y el clima que quieres conservar— y de ahí sale todo: el movimiento, la versión y el operador dimensionado al uso, con los sensores conforme a la EN 16005. El precio de una puerta automática depende justo de eso, así que lo aterrizamos contra tu acceso y no contra una foto. Si ya sabes por dónde va la tuya, puedes verlas todas en la tienda; y si prefieres que la midamos contigo, empezamos por una conversación.
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