En un quirófano la puerta no es un elemento arquitectónico: es parte del control de infecciones. El aire del área crítica se mantiene a una presión distinta a la del pasillo —positiva en quirófano estéril, negativa en aislamiento— y ese diferencial solo se sostiene si la puerta sella de verdad al cerrar. Por eso una hermética de área crítica es diferente a una puerta común: cierra a ras contra el marco por sus cuatro lados, sin ranuras donde se acumule suciedad.
Tres cosas mandan por encima del diseño. El hermetismo: el cierre debe ajustarse al diferencial de presión del área, o el clima trabaja de más y el ambiente estéril se compromete. El material y el acabado: acero inoxidable liso, sin tornillería vista ni bisagras expuestas, porque toda superficie es superficie que se limpia. Y la apertura sin contacto: donde el personal va con manos estériles o empujando una camilla, la puerta debe abrir por sensor de proximidad o pulsador de codo, sin que nadie la toque.
Instalamos puertas herméticas automáticas de acero inoxidable para quirófano, terapia intensiva, laboratorio y áreas estériles. Lo que definimos contigo no es qué puerta se ve bien, sino qué tan crítica es el área, cuánto vano necesitas para el paso de camillas y equipo, y qué diferencial de presión hay que respetar. De ahí sale el tipo de hoja.